¿Cómo conseguir el mejor pollo frito?


 

Con unos trucos muy sencillos conseguiremos un pollo frito, crujiente y jugoso.

A la hora de probar un pollo frito esperamos que se jugoso y que también tenga el punto de sal óptimo.

Utilizando salmuera conseguiremos el mejor salado.

¿Qué es la salmuera y por qué la utilizamos?

Una salmuera es una disolución de agua y sal en la que ponemos el pollo macerando durante unas horas. También está la posibilidad de salmuera seca, en este caso frotaríamos el pollo con la salmuera y las especias. Las dos posibilidades son válidas.

Con cualquiera de las dos formas conseguimos que las proteínas se rompan con lo que las fibras musculares pierden rigidez con lo que absorben la salmuera junto con los sabores de las especias que la acompañan. Si empleamos salmuera líquida conseguiremos potenciar la jugosidad de la carne de pollo.

Otro factor muy importante para conseguir un perfecto pollo frito es el recubrimiento. Tiene que ser muy crujiente. De esta forma conseguimos dos cosas por un lado un aporte extra de sabor y por otro favorecemos que el pollo se mantenga jugoso.

Para ello es muy importante dejar el pollo sin cocinar recubierto durante un tiempo (minutos) para favorecer que se adhiera a la piel y de esta forma evitar que se deslice cuando se ponga en contacto con el aceite caliente.

¿Cómo freír el pollo?

Podemos hacerlo de dos manera: en freidora, de esta forma el pollo está completamente sumergido en el aceite o bien en sartén, aquí a los trozos de pollo hay que darle vuelta para que se cocinen.

Usemos una u otra es importante freír poco a poco para que la temperatura del aceite no disminuya. Si la temperatura del aceite disminuye el pollo estará con exceso de grasa y empapado en aceite.

Una vez frito, es aconsejable dejar los trozos en una rejilla. No mucho tiempo. Así estarán totalmente libres de aceite.

 

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