Los especialistas piden a las mujeres que dejen de meterse ajo en sus vaginas

Cuando uno tiene problemas referentes a su salud sexual e intima , lo más lógico es  acudir a un especialista. Pero claro, como no todo el mundo tiene esa capacidad de pensar con la cabeza en lugar de con sus partes pudendas y utilizar el sentido común, acabamos con situaciones de lo más rocambolescas, como por ejemplo mujeres que han terminado con una infección peor de la que tenían inicialmente por intentar combatirla  utilizando alimentos como el queso  dentro de sus vaginas. No solo eso, porque parece que eso de “buscar remedios en casa” y pasar olímpicamente de la medicación recomendada por un especialista está de moda, sobre todo entre las mujeres. La tendencia a buscar en Google las respuestas a aquello que nos afecta nos lleva a seguir consejos a cada cuál más extraño para poder acabar con nuestro problema. Porque después del queso se ha probado con  las berenjenas, que algunas juraban que si te lo introducías por la vagina  estimulaba la menstruación  o, directamente, drogas duras como la  cocaína, que algunas introducen para obtener algún tipo de efecto a través de su absorción (lo único que conseguirás es acabar en el hospital, y esperemos que con vida). El caso es que las modas no cesan, a pesar de las advertencias de médicos y especialistas en salud femenina; y la cosa ha llegado a un punto que se han visto en la obligación de hacer otro llamamiento en referencia a la última moda que circula por ahí: piden a las mujeres que dejen de meterse ajo en sus vaginas.

La alerta la ha dado una ginecóloga norteamericana, la doctora  Jennifer Gunter, que ha visto cómo varias de sus publicaciones en Twitter se ha convertido en viral precisamente avisando a sus seguidoras de todo lo que podría salir mal si se introducían ajo en sus vaginas. La advertencia podría sorprender a algunas, pero parece ser que más mujeres de las que podría parecer lo estarían haciendo tras buscar información por Internet y escuchar a algunas “youtubers” e “influencers” recomendándolo. Según informa el diario The Independent, la acción se basa en los rumores que han circulado durante años de que el ajo ayudaría a combatir las infecciones bacterianas, y a pesar de que no existe ningún fundamento científico al respecto, algunas seguirían convencidas de que es así y lo estarían utilizando como tratamiento.

Ninguna de estas “influencers” tiene conocimiento médico alguno, pero eso no les impide compartir lo que han vivido por experiencia propia. Es más, aún con la cantidad de estudios que certifican que no funcionan ni siquiera tomando suplementos orales, siguen predicando sus efectos milagrosos. Gunter, sin embargo, lo tiene más que claro: “El ajo contiene, que a nivel laboratorio quizá tenga propiedades antibacterianas. Pero esto es en un laboratorio, no sucede ni en ratones. Solo pasa en un platillo con células, y tu vagina no es un platillo de laboratorio”.

Es más, la doctora Gunter da otras muchas razones por las que no sería una buena idea, y es que, entre otras cosas, el ajo puede contener bacterias y patógenos de donde quiera que se haya sacado.

La Vanguardia

Limonada lactofermentada

Vamos a preparar una bebida probiótica en muy poco tiempo y muy fácil de elaborar.

El término “lactofermentada” indica que se trata de una limonada que se fermenta con agua, con el propio zumo de limón, azúcar y el suero de la leche. Todo ello le da el poder probiótico a esta limonada.

Los probióticos del suero de la leche continúan el proceso de fermentación en presencia del resto de componentes.

Es una bebida muy refrescante y de sabor y textura únicos. Tenemos una limonada con matices cremosos aportados por el suero. Además es una bebida más saludable que la limonada tradicional ya que los probióticos para continuar el proceso de fermentación van a necesitar azúcar por loq ue no estamos delante de una bebida totalmente azucarada.

Podemos sustituir el azúcar por fruta o azúcar integral de caña. O bien podemos eliminar totalmente el azúcar y en su lugar añadir algún sirope (agave, salvia)

Vamos con la receta

Necesitamos

150 gramos de azúcar

3,75 litros de agua

350 ml de zumo de limón (unos 12 limones)

250 ml de suero de leche (unos 900 gramos de yogur)

 

Preparamos

  1. Comenzamos extrayendo el suero de leche del yogur. Para ello se coloca el yogur sobre una tela de muselina, se cierra y se coloca sobre el recipiente donde queremos que salga el suero. En una media hora deberíamos tener todo el suero que necesitamos.
  2. Colocamos en el vaso el suero, el zumo de limón, el azúcar y el agua. Hacemos 2-3 minutos / velocidad 2. Debe quedar el azúcar disuelto. Si queremos una bebida más dulce debemos añadir un poco más de azúcar. Retiramos y dejamos reposar a temperatura ambiente. Pasado este tiempo ya podemos guardar en el frigo en botellas.

Esta receta permite añadirle salvia. Para ello hervimos unas hojas de salvia picadas en un poco de agua. Colamos y añadimos en el punto 2.


Frittata de queso

Necesitamos 

huevos grandes

1/4 de cucharadita de sal

pimienta negra molida (al gusto)

cucharadas de queso parmesano

cucharada de albahaca 

1 1/2 cucharadas de aceite de oliva

Unas rodajas de chorizo (opcional)

100 gramos de queso ricotta,

50 gramos  de queso cheddar

40 gramos de queso gruyere

50 gramos de queso parmesano rallado

 

Preparamos

  1. Precalentamos el horno a 180º.
  2. Ponemos en el vaso los huevos. la sal. pimienta negra, el queso y la albahaca. Hacemos 20 segundos / giro a la izquierda / velocidad 3.
  3. Calentamos una sartén con un poquito de aceite y añadimos los quesos. Cocinamos hasta que se derritan los quesos.
  4. Añadimos la mezcla de huevo a la sartén y cocinamos unos segundos pero sin que llegue a cuajar.
  5. Pasamos la mezcla a fuente de horno, repartimos las rodajas de chorizo (opcional) y horneamos durante cinco minutos. Retiramos y servimos.

¿Por qué debes revisar las rayas blancas de las pechugas antes de comprarlas?

La carne de pollo cuenta con muchas propiedades que son beneficiosas tras su consumo. Parte de estos beneficios que nos da la carne del pollo es la gran fuente de proteínas limpia y sin apenas grasa. Estas proteínas nos ayudan en el desarrollo muscular, mejorando el desarrollo y el mantenimiento del peso corporal saludable.

Los filetes de pechuga de pollo son uno de los alimentos más comunes en cualquier familia. Son baratos, sabrosos y sanos. Pero no siempre es lo que parece. Si se fijan, podrán encontrar filetes con unas finas rayas blancas en su carne. ¿Qué significan?

Cada vez consumimos más pollo, que se ha convertido en la alternativa ideal al cerdo o la ternera. Por esa misma razón, varias compañías, debido al aumento de la demanda de este producto, han optado por realizar modificaciones genéticas para que crezcan más rápido y sean más grandes, ajustándose así a los tiempos de producción requeridos hoy en día. Algunos ganaderos seleccionan razas que pueden crecer en apenas 47 días para alcanzar el peso ideal para ser sacrificado (alrededor de 2 kilos). Mientras tanto, un pollo de granja tradicional en 1912 necesitaba 112 días para alcanzar el peso ideal.

Estas modificaciones genéticas pueden provocar (no siempre se producen) la aparición de estas rayas blancas en la carne cruda de pollo que indican que el animal padece de una enfermedad muscular. Según el grupo activista Compassion in World Farming, estas rayas blancas revelan que la carne tiene un mayor porcentaje de grasa y menos proteína que un pollo que creció en condiciones normales.

Si los filetes tienen rayas blancas es probable que el pollo sufriera una rara enfermedad muscular, que le hacen tener más grasa que proteínas. En efecto, estas líneas blancas de grasa son el resultado de las manipulaciones genéticas a las que se viene sometiendo a los pollos, para que sean más grandes y crezcan más rápido.