Varomeando por el mundo: Mendoza

Lugar soñado en el Valle de Uco a los pies de la cordillera de los Andes. Tierra y clima que favorecen unos vinos y espumantes donde el Malbec alcanza su máximo esplendor.

Barrio Dalvian, el Challao, las Termas de Cacheuta, Vistaflores, el Cerro de la Gloria…
De Potrerillos al mirador del Aconcagua pasando por Uspallata y Penitentes.
La ruta de “la 7”, curvas y más curvas que intentan franquear junto a la vía de tren la imponente cordillera que separa.
La “peatonal del vino”, una semana en la que la ciudad convierte la calle Virgen del Carmen de Cuyo en todo un paseo de Malbec. Un multiespacio enológico, cultural y recreativo al aire libre de la Ciudad de Mendoza. En  donde hasta las fuentes se tiñen del color del Malbec.
La plaza Pedro del Castillo donde se fundo la ciudad y con la cámara subterránea que conserva los restos de la fuente de la plaza del siglo XIX; el comercio de la calle General san Martín auténtico núcleo de la ciudad, calle Arístides lugar para el disfrute nocturno, parque San Martín lugar de eventos culturales, …
Una excursión por Luján de Cuyo, visitando Vistalba, Agrelo y Perdriel donde encontraremos las bodegas más importantes de la provincia.
Sentir el atardecer en Bodega Séptima o en Finca Blousson en pleno valle frente a los Andes.
Varomeando por el mundo: Mendoza
Mendoza produce el 70 % del vino que se consume en la Argentina. Tras la cosecha de la uva continua la de la aceituna. Todo gracias a un clima privilegiado donde 330 días al año son soleados. 
Sabores mendocinos del valle de Uco: la pasta de aceituna con morrón, las aceitunas dulces en almíbar,  la pasta de morrón, el ajo con un jamón y aceite de oliva virgen extra, el queso de cabra, la miel, panqueques rellenos de dulce de melón, …
Hablar de Mendoza es hablar también de su potente cocina: los asados en horno de leña, las truchas, el chivito al espeto (macerado con vino blanco, ají, pimienta y orégano) o al disco (troceado para guisar).
Como no, las empanadas de Mendoza a base de cebolla, carne y huevo cocido.
Todo un lujo enogastronómico, maridaje soñado con los vinos y espumantes del Malbec.
Restaurante 1884 en Belgrano
Perderse por alguna de las bodegas de Chacras de Coria
Bodega Lagarde
Bodega de Santa Julia
El mercadito
Panqueques de dulce de melón
Necesitamos

Panqueque

1 huevo
20 gramos de aceite de oliva virgen extra
200 gramos de leche
1/2 cucharadita de sal
170 gramos de harina
1/2 cucharadita de levadura
20 gramos de azúcar glas

Dulce de melón
700 gramos de melón troceado (sin piel)
800 gramos de azúcar


Preparamos
1. Colocamos todos los ingredientes en el vaso excepto el azúcar glas. Hacemos 1 minuto / velocidad 9.
2. En una sartén antiadherente vamos colocando masa (7-8 cm) para ir formando las panquecas. Las vamos retirando conforme se vayan dorando. 
3. Ponemos el melón dentro del vaso, añadir el azúcar. Hacemos 18 minutos / varoma / velocidad 1
Normalmente al enfriar suele espesar bastante y si una vez fría la ponemos en nevera más.

En caso necesario,una vez que termine el tiempo, hacemos 2 minutos / velocidad 1 sin temperatura.

4. Colocamos unas cucharadas de dulce de melón sobre cada panqueque y enrollamos. 

Varomeando por el mundo: Taipei

Templos, mercados nocturnos, puestos callejeros. 10 millones de habitantes, gente súper amable, educada, amistosa. Una ciudad tranquila pero vibrante, con mucha vida y muchísimo que visitar.

Ciudad entre dos Asias, presente por un lado el orden,  limpieza y extraordinario transporte público como en  Tokio o Singapur y por otro el caos de Bangkok o Kuala Lumpur. Con influencia china y japonesa.

Ciudad donde el beisbol es uno de los deportes populares y donde el “4” es mal visto. Superstición, no encontraremos matrículas que terminen en 4 e incluso muchos edificios no tienen piso 4. Todo porque se pronuncia igual que “muerte”.

Templo de Longshan, donde se siente el verdadero espíritu de los taiwaneses. Aroma a incienso. El salvoconducto hacia el bienestar espiritual, de salud y centro de vida social. Ofrendas a Buda.

Chiang Kai Shek memorial, tejado azúl, mármol, frente a la enorme plaza de la Paz.

Taipei 101, el enorme rascacielos (de los más altos del mundo) que nos da una muestra  del desarrollo de la ciudad.

Al caer de la tarde anímate a subir al Elephant Mountain. Una pequeña colina (unos 30 minutos en alcanzar la cima) desde donde veremos toda la inmensidad de la ciudad con el edificio Taipei 101 al frente.

Mercados nocturnos como Shillin night Market. La bulliciosa zona comercial de Ximending donde los neones nos recodarán a Times Square o Picadilly.

Varomeando por el mundo: Taipei

La cocina de Taipei se ve marcada (igual que su cultura) por la influencia china y japonesa.  La oferta es inmensa, muchas veces se convierte en un problema, tendemos dificultades a la hora de elegir.

Si algo debemos probar son los dumplins (Xiao long bao), ¡ qué buenos ! y que decir de las sopas o los noodles.

La variedad es tan grande. Podemos optar por un restaurante clásico de ambiente local en Ximending, por algún local en los mercados nocturnos donde disfrutaremos de auténtica comida de la zona acompañada de agua o té, o incluso comer en la calle también típico.

Nos acostumbraremos a desayunar panqueques perfumados con albahaca o una sopa con verduras locales o tomar pato asado comprado en alguno de los muchos puestos callejeros.

Se hace complicado recomendar un lugar. Hay que vivir y sentir todas las opciones que nos da la ciudad.

Hot pot, una sopa que incluye carne, bolitas de pescado, huevo, noodles y que se toman con cuchara y palillos. Una sopa que tiene de todo.
Xiao long bao (dumplings)  (carne de cerdo envuelta en pasta formando unos saquitos que se toman con una salsa de soja o vinagre).
Arroz frito.
Pollo marinado con vino de Taiwan.
Bubble tea, un té con tapicoa. Posibilidad de tomar con leche y azúcar.
Buñuelos rellenos de de carne de cerdo y vegetales.
Orejas de cerdo fritas.
Pollo crispy aplanado (parece un pan)
Algodones de azúcar con las formas más variadas.
Minicrepes.
Calamares a la parrilla con fideos.
Tofu “apestoso” (como su nombre indica el olor es un poco regular aunque de sabor bueno)

Dumplings

Necesitamos

2 cebollas frescas
4 ramitas de cilantro
2 dientes de ajo
3 cm de jengibre
50 gramos de zanahoria troceada
400 gramos de carne de cerdo troceada
25 gramos de salsa de ostras
15 gramos de salsa de soja
5 gramos de vino de cocina chino (o jerez seco)
5 gramos de aceite de sésamo
Aceite (para cepillar en la bandeja varoma)
Envolturas de dumpling
500 gramos de agua

– Para la salsa

30 gramos de salsa de soja
70 gramos de vinagre
5 gramos de azúcar
5 gramos de aceite de chile (opcional)
Preparamos

1. Ponemos en el vaso las cebolletas, el cilantro, el ajo, el jengibre y la zanahoria. Hacemos 4 segundos / velocidad 6. Bajamos los restos que hayan quedado en la pared del vaso.
2. Añadimos la carne de cerdo, la salsa de ostras, la salsa de soja, el aceite de sésamo y el vino. Hacemos 10 segundos / velocidad 7.  Transferimos la mezcla a un ecipiente donde terminamos de mezclar.
3. Rellenamos los dumplings, las cerramos y colocamos en el varoma que previamente hemos cepillado con un poco de aceite.
4. Ponemos el vaso en el agua, colocamos  el varoma en su posición y hacemos 20 minutos / varoma / velocidad 2.
5. Mezclamos los ingredientes de la salsa. Servimos los dumplings con la salsa.

Varomeando por el mundo: Carcassonne

En el cruce de caminos: Toulouse – MontpellierBarcelona.
Corazón cátaro en Languedoc-Roussillon. Lengua d´oc.
Historia, gastronomía, viñedos, arquitectura.
Déjate llevar por sus calles desde la Bastid de Saint Louis (con su animada y bulliciosa plaza de Carnot) a la Cité, atravesadas por el río Audé.

La Cité, ciudadela medieval, de cuento de hadas. Que sensaciones al recorrer sus calles angostas donde se juntan gremios, artesanos, pequeños comercios y un museo de la Inquisición que nos lleva siglos atrás. Laberinto de calles donde parece que el tiempo se ha detenido. Toda una fortaleza que sin embargo no impide que miles de turistas la visiten dejando de ser inexpugnable.

Varomeando por el mundo: Carcassonne

Hablar de la cocina de Carcassonne es hablar de del cassoulet. Una fabada servida en una cazuela de barro, en la que el compango lo forman muslo de pato, tocino y salchichas. Obligado en nuestra visita a la ciudad.

Añadamos los estofados de carne de caza. La sopa bouillabaisse (sopa de pescado), los patés de hígado de pato, los caracoles de Languedoc, variedad de dulces y chocolates. Y todo ello acompañados de caldos de la denominación AOC.

Toda una delicia gastronómica.

Donde comer:

Le fragant des Lices (en la plaza Marcou)

L’Escargot (terrazas en la ciudadela)

Adelaide

Les Cours de la Cité

Y ya fuera de la ciudadela

Le Jardin en Ville

Grande Bouffe

Cassoulet

Necesitamos

2 cebollas medianas

80 gramos de grasa de pato (graisse de canard)
6 salchichas frescas
400 gramos de tomates triturados
400 gramos de tocino ahumado
600 gramos de habas
6 pechuga de pato engrasadas
1 cucharada de bouquet garni (especias a base de albahaca, hojas de apio, perifollo, romero, estragón, orégano, cilantro)
1 lata de tomates
150 gramos de zanahorias
2 diente de ajo

Sal
Pimienta

Preparamos
Ponemos a remojo en agua fría las habas el día anterior.

1. Ponemos las cebollas troceadas por la mitad y hacemos 5 segundos / velocidad 5. Bajamos con la espátula los restos que hayan quedado en la pared del vaso.
2. Añadimos la grasa de pato y hacemos 2 minutos / 120º / velocidad 1. (sin el cubilete)
3. Ahora añadimos la zanahoria cortada en trozos, 300 gramos de tocino ahumado cortado en trozos, el tomate triturado, el bouquet garni, los dientes de ajo, sal, pimienta y  un vaso de agua. Colocamos las habas en el varoma. Hacemos 60 minutos / 100º / giro a la izquierda / velocidad cuchara.
4. Mientras tanto freímos las salchichas.

5. Precalentamos el horno a 150º
6. Vertemos ahora en una fuente de hornear la mezcla del vaso junto con las habas del varoma. Mezclamos. Añadimos un vaso de agua (si es necesario añadimos un vaso más) y metemos en el horno y cocinamos durante unos 20-30 minutos.
7. Reducimos la temperatura a 80  y añadimos las salchichas, las pechugas de pato y el resto del tocino. Cocinamos una hora más aproximadamente.

Varomeando por el mundo: Marrakech

Herencia de aromas, incienso, especias, … Macedonia de olores y colores. Quieres comprobarlo? Es muy fácil, piérdete por las calles de su medina y déjate llevar por los aromas de los puestos ambulantes. Azafrán, comino, té, pimiento, especias, fruta fresca. Todo natural, influencia africana, bereber, mediterránea.

Tómate un té en una de las múltiples terrazas en la Plaza de Yamma el Fna observando el bullicio. La ciudad queda en la plaza totalmente reflejada. Al caer de la tarde toda una serie de locuras recorren la plaza: vendedores ambulantes, encantadores de serpientes, vendedores de prótesis, sacamuelas, vendedores de argán, tatuadores de henna, actuaciones musicales ( gnaouas o gnauas ), aguadores, …  Plaza de Yamma el Fna. Testigo de todo ello el minarete de la mezquita de la Koutoubia. Por donde el sol se pone al tiempo que el almuecín emocionado canta llamando a la oración.

Todo un placer para los sentidos. Ciudad nueva, medina: Palacio El Badi, los jardines de Majorelle, el Palacio de la Bahía, jardines de la Menara, Puerta de la Medina, museo Dar Si Said, …

Varomeando por el mundo: Marrakech.

La cocina de Marrakech tiene influencias mediterráneas, sefardíes, bereber. De las más exóticas del mundo. Fusión de cocinas con sabores impresionantes. Cocina muy variada: especias naturales, aceite de olive virgen, ….

Panecillos con sabores a nuez moscada con avellanas.

Tortas rellenas de almendras, carne adobada.

Disfrutarás de una comida en sábado a base de un guiso de vaca con garbanzos, lentejas o huevos de una cocina sefardí.

Merguez, unas salchichas a base de carne de vacuno (no puede ser de cerdo) condimentado com pimentón, comino, ajo y sal.

Recorre los puestos ambulantes que al caer la tarde llenan la plaza de Plaza de Yamma el Fna.

Prueba los tajines: estofados de pollo o cordero que se sirve en unos recipientes de barro en forma de cono (tajin). Acompañado de patatas y verduras.

Cuscús: sémola hervida para acompañar la carne.

Brochetas de carne de cordero, pollo o camello.

Pan Kubz: de forma plana para mojar mejor en los guisos. Otra versión: rghaif o baghira servidos com berenjena ahumada (Zaalouk).

Pruebas las “pastillas” dulces y saladas. Una capa de hojaldre con carne de paloma o pollo condimentada con un relleno de almendras y especias. Espolvoreado con canela.

Donde comer:

Los puestos de la plaza de Yamma el Fna. Disfruta antes de un zumo de naranja o de una tapa de caracoles también en la plaza.

Restaurante Al Bhaja en la medina.

Restaurantes en el zoco. Es la oferta más auténtica, donde disfrutarás de los verdaderos sabores de Marrakech.

Snack El Bahriya, en el barrio de Guelit. Lugar para comer pescado fresco y paellas.

Para el té, no hay mejor lugar que cualquier terraza de la plaza.

Restaurante Le Jardin, comida marroquí internacional.

Ensalada marroquí de zanahorias

Necesitamos

300 gramos de agua
1000 gramos de zanahorias (peladas y cortadas en rodajas de unos 2 mm)
1 diente de ajo
1 cucharadita de pimentón dulce
1 cucharadita de comino molido
1 pellizco de canela molida
1 pellizco de pimienta de cayena desmenuzada
1 pellizco de azúcar
100 gramos de aceite de oliva virgen extra
30 gramos de zumo de limón
1 cucharadita de sal

Preparamos

1. Ponemos en el vaso el agua. Situamos ahora el varoma en su posición con las zanahorias. Tapamos el varoma y hacemos 15 minutos / varoma / velocidad 1.
2. Retiramos el varoma y colocamos las zanahorias en un bol. Desechamos el agua del vaso.
3. Ponemos en el vaso el ajo, el pimentón, el comino, la canela, la pimienta de cayena, el azúcar y hacemos entonces 1 segundo / velocidad 7.
4. Añadimos el aceite, el zumo de limón y la sal. Hacemos 10 segundos / velocidad 3. Vertemos sobre las zanahorias y mezclamos. Dejamos templar y servimos
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Podemos servirla como primer plato o acompañando a una carne o un pescado
Puede acompañarse también con pan rápido a la plancha

Sopa harira con ternera

Necesitamos

250 gramos de lentejas
1700 gramos de agua
10 gramos de perejil
10 gramos de cilantro
3 cucharaditas de sal
El zumo de un limón
30 gramos de aceite
5 filamentos de azafrán
1 pizca de pimentón
2 huesos de vaca pequeños
500 gramos de cebolla en trozos pequeños
250 gramos de carne de ternera en trozos
700 gramos de tomate en trozos

Preparamos

1. Ponemos en agua ( 500 gramos ) las lentejas durante una media hora.
2. Ponemos en el vaso el perejil, el cilantro, una cucharadita de sal y el zumo de limón, hacemos 2 segundos / velocidad 7. Con la ayuda de la espátula bajamos todos los restos que hayan quedado en la pared del vaso.
3. Hacemos ahora 2 segundos / velocidad 7. Reservamos.
4. Ponemos en el vaso 1200 gramos de agua, el aceite, el azafrán, la pimienta, 1 cucharadita de sal, en el cestillo ponemos los huesos y 100 gramos de cebolla. Hacemos 60 minutos / 120º / velocidad 2. Retiramos el cestillo y retiramos los huesos y cebolla.
5. Añadimos al vaso la carne y hacemos 25 minutos / 120º / giro a la izquierda / velocidad cuchara.
6. Añadimos ahora 400 gramos de cebolla, el tomate y 1 cucharadita de sal, hacemos 10 minutos / 120º / giro a la izquierda / velocidad cuchara.
7. Añadimos ahora las lentejas y hacemos 15 minutos / 120º / giro a la izquierda / velocidad cuchara.
8. Ahora añadimos la mezcla reservada y hacemos 5 minutos / 120º / giro a la izquierda / velocidad cuchara. Servimos adornando con un poco de cilantro.