Cambados. Albariño


Cambados. Albariño

Día 1

Cambados, villa monumental y marinera
Llegaremos a Cambados al atardecer. Si decidimos alojarnos en un edificio de valor histórico y monumental destaca el Parador, el antiguo Pazo de Bazán, situado en pleno centro. Los antepasados de la escritora Emilia Pardo Bazán lo mandaron construir en el siglo XVII. Sus paredes alojaron en su día al general De Gaulle.
La fiesta del vino El Parador es accesible por la calle Príncipe, franqueando el Paseo da Calzada, una coqueta alameda de chopos y álamos que en la primera semana de agosto se convierte en un hervidero chispeante gracias a la Festa do Viño Albariño, de Interés Turístico Nacional. En esa fecha la invaden decenas de casetas montadas por las mejores bodegas de la zona, que ofrecen sus albariños a precios populares.

El mar y sus manjares
Cruzamos la alameda y llegamos al Paseo Marítimo.
Siguiendo una hilera de palmeras y espacios verdes podemos bordear un tramo de costa o adentrarnos en el puerto deportivo. En ambos casos tendremos ante nosotros las islas de A Toxa y Arousa y la península de O Grove. En el mar se distinguen cientos de bateas, plataformas fl otantes para el cultivo del mejillón, la ostra y la vieira.
Nos encontramos ante uno de los depósitos más importantes de fitoplancton del planeta. Por algo se dice de estas rías, y en concreto de Cambados, que son el santuario del marisco, además del albariño. Todos los hoteles, restaurantes y taperías de la villa ofrecen en sus cartas una selección de productos de excelente calidad. Lo comprobaremos en el momento de sentarnos a la mesa para cenar.

Día 2

De ruta por bodegas y pazos
En esta jornada exploraremos a fondo la riqueza enológica de Cambados a través de sus bodegas y museos temáticos.
Nos adentramos en el aristocrático barrio de Fefiñáns hasta la plaza del mismo nombre. Es la más imponente de Cambados y una de las más hermosas de Galicia. Llegamos en pocos minutos desde la calle Real, tras cruzar la plaza Asorey. Nos fascinará el conjunto artístico levantado a su
alrededor en el siglo XVI y declarado Bien de Interés Cultural.
Está formado por la iglesia de San Benito, una atalayamirador conocida como Torre del Homenaje, un bello arcopuente de traza barroca y el impresionante Pazo de Fefiñáns, del que llaman la atención sus balcones circulares a ambos extremos del edificio.

La bodega de Fefiñáns
Fefiñáns alberga desde 1904 la bodega más antigua del lugar.
Su visita nos entretendrá aproximadamente una hora o quizá algo más si la dilatamos con catas guiadas de los tres tipos de albariño que produce, junto con sus orujos. Despertará curiosidad su típico emparrado, dispuesto a metro y medio del suelo para evitar la humedad. Lo observaremos a lo
largo de una hectárea de terreno desde el interior del pazo.
También posee un magnífico bosque de especies autóctonas y bojes centenarios, cuidados con gran delicadeza.
El recorrido por sus salas de fermentación, crianza y embotellado nos acerca al proceso de producción. Las modernas tecnologías conviven en armonía con la crianza de estos caldos en barricas de roble guardadas en bodegas, donde domina la piedra y la madera.


La exquisitez del Pazo de Fefiñáns
La visita al interior del pazo también es posible. Al deambular por sus salones, pasillos y estancias apreciamos los gustos refinados de la hidalguía gallega asentada en villas y ciudades.
Su labor de intermediación entre los labriegos y el clero y la nobleza para el cobro de foros originó su enriquecimiento.
Muestra de ello es el bello papel pintado que decora uno de sus salones principales, inspirado en escenas orientales, traído por José Benito Pardo de Figueroa, primer marqués de Figueroa, durante su época de embajador en Rusia a principios del XIX. En su patio de armas dominan los escudos del vizcondado de Fefiñáns y del marquesado de Figueroa.

Tierra de pescados y mariscos
Tras alegrar el paladar con el “príncipe dorado de los vinos”, como definió Álvaro Cunqueiro el albariño, llega la hora de la comida. Cualquiera de los muchos restaurantes y locales de tapeo que hay en la villa son una buena elección. En sus menús reinan los pescados y mariscos, preparados de mil
y una maneras, incluso a base de albariño. Y no podemos olvidarnos de las típicas ostras crudas de la ría con limón.

La cultura del vino a través de bodegas y museos
La tarde nos abre nuevas posibilidades de descubrimiento enoturístico con degustación y cata en bodegas, dentro o fuera de Cambados. Rumbo hacia Tremoedo, en el vecino ayuntamiento de Vilanova de Arousa, encontramos algún ejemplo de regias bodegas que coronan grandes y más pequeñas extensiones de vid. Es un trayecto no muy largo por carreteras comarcales (PO-9005 y carretera de Deiro), perfecto para deleitar la vista con suaves ondulaciones del paisaje llenas de emparrados.
Si nos quedamos en Cambados, el Museo Etnográfico e do Viño es idóneo para indagar sobre el vino de O Salnés y, en general, de las Rías Baixas. Fue uno de los primeros de España de temática vitícola y hoy uno de los mejor
documentados. Se aloja en una antigua casa rectoral del siglo XVI, llamada Casa Ricoy.

Unas ruinas con mucha historia
La visita al museo resulta doblemente atractiva por la proximidad a las ruinas de la iglesia de Santa Mariña Dozo, declaradas Monumento Nacional y que albergan un cementerio. Estos restos son capaces de sobrecogernos
por tratarse del “más melancólico camposanto”, según Cunqueiro. La iglesia es un ejemplo de gótico marinero.
Varias hipótesis explican su destrucción parcial en el siglo XIX. Una apunta a un incendio, fortuito o provocado. La otra habla de gran cantidad de revueltas que se producían en la época. Hoy vemos la desnudez al cielo de sus arcos, ricamente ornamentados de bolas. Si nos encontramos aquí
en el momento en el que el Sol desciende por el Atlántico desde el Monte da Pastora asistiremos a un bello espectáculo de juegos de luces entre los arcos.
Cuando los días son largos podemos dilatar nuestro paseo diez minutos en ascenso hacia el Monte da Pastora. Obtendremos una amplia panorámica de la ría de Arousa. En días muy claros se alcanza con la vista la población de Santa Uxía de Ribeira.
Con esta imagen volveremos al hotel para cenar y relajarnos

Día 3

Un paseo por las ruinas de la torre de San Sadurniño
Por la mañana, si madrugamos y el tiempo es favorable, podemos dar un paseo para conocer las ruinas de la torre de San Sadurniño, construida en la Alta Edad Media. Se encuentran en un islote llamado da Figueira, accesible por un precioso puente de arcos cuando la marea no está muy
alta. Para llegar atravesaremos las calles del barrio de San Tomé, el más marinero de Cambados.

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