Hay una serie de aspectos que lo caracterizan y que se han venido señalando a lo largo de las investigaciones:
Debe existir una víctima (indefensa) atacada por un grupo o agresor.
Debe existir una desigualdad de poder –desequilibrio de fuerza- entre el más fuerte y el más débil. No hay equilibrio en cuanto a posibilidades de defensa, ni equilibrio físico, social o psicológico. Es una situación desigual y de indefensión por parte de la víctima.
La acción agresiva tiene que se repetida. Tiene que suceder durante un periodo largo de un periodo largo de tiempo y de forma recurrente. Olweus (1998) indica de forma repetida en el tiempo. La agresión supone un dolor no sólo en el momento del ataque, sino de forma sostenida, ya que crea la expectativa en la víctima de poder, es decir, ser blanco de futuros ataques.
El objetivo de la intimidación suele ser en un solo alumno, aunque también pueden ser varios pero este caso se da con mucha menos frecuencia. La intimidación se puede ejercer en solitario o en grupo, pero se intimida a sujetos concretos, nunca se intimida a un grupo.
El Bullying puede tomar varias formas: maltrato físico, como las diversas formas de agresión, ataques a la propiedad, abuso sexuales, intimidaciones y vejaciones, maltrato verbal, peleas, contestar con insultos, hacer comentarios racistas, maltrato social y humillaciones que pretenden la exclusión y el aislamiento del grupo.
Según Gunter (1998), estos tipos de maltrato presentan un porcentaje diferencial por su ocurrencia entre los cuales esta el abuso verbal y acoso, comentarios sobre apariencia física, agresión social, física o daño real o amenaza contra sus pertenencias.
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