
Fregar el suelo parece sencillo, pero hay muchos errores comunes que hacen justo lo contrario de lo que se busca: en vez de limpiarlo, lo ensucian más o lo dejan peor que antes. Aquí tienes 15 de los más habituales, con explicación:
- Usar agua sucia desde el principio
Si no cambias el agua del cubo cuando se enturbia, estás extendiendo la suciedad por toda la casa en vez de retirarla. - No barrer o aspirar antes
Fregar sin quitar polvo, pelos y arena primero convierte la fregona en un “arrastre de barro”. - Usar demasiado detergente
El exceso de jabón deja residuos pegajosos que atrapan polvo y hacen que el suelo se ensucie más rápido. - No aclarar la fregona entre pasadas
Pasar la fregona llena de suciedad simplemente redistribuye la mugre. - No cambiar el agua durante la limpieza
En superficies medianas o grandes, el agua deja de limpiar y empieza a ensuciar si no se renueva. - Usar agua demasiado caliente en suelos sensibles
Puede dañar algunos acabados y hacer que la suciedad se adhiera más. - Fregar con una fregona demasiado mojada
El exceso de agua deja marcas, arrastra suciedad y puede penetrar en juntas o madera. - No escurrir bien la fregona
Deja charcos que luego se secan con manchas o cercos. - Usar productos inadecuados para el tipo de suelo
Por ejemplo, usar desengrasantes fuertes en parquet puede dejarlo pegajoso o deteriorado. - Fregar sin orden
Ir y venir sin una ruta clara hace que pises lo ya limpio y lo vuelvas a ensuciar. - No limpiar la fregona después de usarla
Si se guarda sucia, la próxima vez solo estarás extendiendo bacterias y suciedad vieja. - Usar una fregona desgastada o sucia
Las fibras viejas no limpian bien y pueden soltar residuos. - No enjuagar el suelo cuando el producto lo requiere
Algunos detergentes necesitan aclarado; si no lo haces, queda una película pegajosa. - Fregar encima de manchas secas sin tratarlas antes
Solo las arrastras y las esparces en vez de eliminarlas. - No dejar secar bien el suelo
Pisar antes de que se seque deja huellas, polvo y nuevas marcas.
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