Abordar los cambios en el mundo del trabajo según la demografía laboral, especialmente los relacionados con la SST, es un desafío añadido. La población que participa en el mercado de trabajo experimentó cambios drásticos en los últimos años y esta tendencia continuará en las próximas décadas. Las políticas inclusivas contribuyeron a crear espacios de trabajo más diversos, equitativos e inclusivos en dimensiones como la edad, la identidad de género y sexual, la nacionalidad, el origen cultural o la diversidad
cognitiva y funcional. En este sentido, la investigación sugiere que contar con un plantel diverso aumenta la productividad, la solución de problemas, la agilidad, la innovación y el crecimiento económico. Pero el entorno económico, político y social determina los trabajos accesibles para los distintos miembros de la fuerza laboral.
Por ejemplo, aunque las minorías étnicas representan un porcentaje elevado de la mano de obra, con frecuencia ocupan los empleos más precarios, con condiciones de trabajo más desfavorables para su SST.
La edad es otro ejemplo. En las economías occidentales, el envejecimiento de la población general contribuye a aumentar la edad del plantel de las empresas, especialmente al aumentar de la edad de jubilación. El envejecimiento de la mano de obra pone el foco sobre sus necesidades específicas, así como en una mayor vigilancia de los riesgos asociados a la edad. Por ejemplo, las personas mayores corren un mayor riesgo de morir si se contagian de la COVID-19, lo que requirió redoblar el esfuerzo preventivo. Paradójicamente, la velocidad con la que la pandemia introdujo otros cambios, como los tecnológicos, puede desplazar a parte de la población trabajadora más mayor, a aquellos con menores competencias digitales, a excepción de los puestos de trabajo basados en la información, hacia ocupaciones más tradicionales o dentro del sector de servicios, donde tienen más probabilidades de exposición al virus. En consecuencia, es posible que las empresas sean en un futuro próximo menos diversas con respeto a
la edad. Previsiblemente, las decisiones de carrera en la post-emergencia estarán influenciadas en parte por el estado de los ahorros y/o los incentivos gubernamentales para mantenerse en activo.
En cambio, las TIC ayudaron a normalizar la empleabilidad de otros grupos demográficos. Por ejemplo, el trabajo a distancia impulsado desde el comienzo de la pandemia puede tener beneficios a largo plazo para las personas trabajadoras con diversidad cognitiva y funcional. Trabajar desde casa tiene ventajas únicas para las personas con problemas de salud que requieren descansos más frecuentes en el trabajo, también para aquellas que tienen problemas mentales o algún tipo de dificultad cognitiva que, además, podrían beneficiarse de estar lejos de un ambiente estresante, o aquellas otras que necesitan estar conectadas a equipos médicos para poder trabajar de forma continuada.
Por otra parte, existen razones económicas, sociales y psicológicas para sospechar que las mujeres enfrentaron mayores riesgos laborales. Debido a la segregación sexual del trabajo, tienden a trabajar en puestos más directamente afectados por la COVID-19 y que son más fáciles de sustituir (en la hostelería, en la limpieza o en el trabajo doméstico). Tienden, además, a experimentar más angustia por las circunstancias estresantes de la vida, particularmente por las que afectan a los otros y, además, durante la pandemia los roles laborales y no laborales se entrelazaron como nunca antes. De igual modo, muchas personas trabajadoras están experimentando un aumento en las demandas de roles laborales y familiares,
por lo que es probable que las mujeres también estén experimentando un aumento en el conflicto trabajo-familia.
En este sentido, hay razones fundadas para creer que es probable que las mujeres se hagan cargo principalmente de las crecientes demandas familiares. De hecho, un extenso cuerpo de investigación apoya esta tesis, e incluso consistentemente encontró que, entre las parejas de doble carrera, las mujeres son las que se encargan mayoritariamente del trabajo doméstico y del cuidado de familiares.
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