Chuletas de cordero al ajo cabañil

Chuletas de cordero al ajo cabañil

El ajo es muy característico en la cocina murciana, aporta un sabor intenso y un aroma extraordinario. Todo un guiso con un recuerdo medieval: especias, aceite, vinagre. Ideal para esta salsa es el ajo porro de dientes duros. Es neceario majearlo a conciencia para conseguir que aporte todas sus características al plato

Vamos a emplear

1 kilo de chuletas de cordero (de palo y arriñonada)
1 kilo de patatas cortadas en rodajas finas
1 cabeza de ajos
300 ml de aceite de oliva
60 ml de vinagre de vino blanco
60 ml de agua
1 cucharadita de azúcar
Sal y pimienta

Preparamos

Colocamos la mitad del aceite en una sartén y comenzamos a freir las patatas a fuego lento.

Machacamos los ajos en el mortero y le añadimos vinagre y el agua, mezcloando todo muy bien y majeando bien el ajo.
Ponemos el resto del aceite en otra sartén y cuando esté muy caliente freímos las chuletas a buen fuego para conseguir que se doren.
Repartimos ahora el majado del mortero echando la mitad a las patatas y la otra mitad a las chuletas.
Ponemos ahora media cucharadita de azúcar en cada sartén. Salpimentamos y dejamos diez minutos más a fuego lento.
Volcamos las patatas sobre el fondo de una fuente, encima ponemos las chuletas y terminamos vertiendo la salsa de la sartén
Buen provecho

Pulpo a feira

Pulpo a feira

El pulpo gallego es de una delicadeza y de un sabor extraordinario. Aunque es para gustos, la cocción es muy importante. No debe quedar ni muy duro ni demasiado cocido. Ideal acompañado de patatas (cachelos) que cogerán el sabor, aceite y picante que acompaña a un buen plato de pulpo.
Comer pulpo significa fiesta, romería

Podríamos prepararlo así

1 kilo de pulpo congelado
100 ml de aceite de oliva virgen extra
1 cucharadita de pimentón dulce
1 cucharadita de pimentón picante
Sal gorda

Calentamos el agua sin sal en un recipiente donde entre el pulpo con facilidad. Cuando rompa a hervir introducimos el pulpo. Deberá estar cociendo sobre 30 – 40 minutos. Lo pincharemos con un tenedor para comprobar que está en su punto de dureza. A los 30 minutos apagamos el fuego y dejamos reposar unos 10 minutos en el agua de cocción.

Para servirlo, cortamos con tijeras en trozos no muy gruesos. Los vamos poniendo en el plato (lo ideal sería plato de madera). Sazonamos con sal gruesa, espolvoreamos con los dos pimentones y terminamos rociando el aceite.

Lo comeremos templado, no frío.